Unidad de Dolor Torácico

En octubre de 2011 se creó una unidad de dolor torácico (CPU) en la zona de urgencias del GPR Klinikum. La CPU depende de la II. Clínica Médica, dirigida por el doctor Oliver Koeth, médico jefe.

Puntos focales del tratamiento

  • Servicio de guardia disponible las 24 horas
  • Diagnóstico por cateterismo cardíaco
  • Atención las 24 horas del día
  • Monitorización
  • Medición no invasiva de la presión arterial
  • Marcapasos externo
  • Respirador portátil

Todos los pacientes con dolor torácico agudo deben ser derivados a este centro de referencia del hospital para recibir un diagnóstico y un tratamiento rápidos. Esto es importante porque el dolor torácico agudo puede ocultar enfermedades potencialmente mortales, como un infarto de miocardio, una embolia pulmonar o una disección o rotura de la aorta. En todos estos cuadros clínicos, la detección y el tratamiento rápidos son vitales. Los cuadros clínicos menos graves deben evaluarse en la CPU de tal manera que, en caso necesario, sea posible el alta tras unas pocas horas. La Unidad de Dolor Torácico se caracteriza por contar con un equipo especialmente formado, compuesto por médicos y personal de enfermería, que atiende a los pacientes las 24 horas del día. Además, la creación de una Unidad de Dolor Torácico está sujeta a numerosos requisitos espaciales y de equipamiento. Deben disponerse de camas con posibilidad de monitorización (monitorización) y medición no invasiva de la presión arterial, así como de un marcapasos externo, monitores de transporte y un respirador portátil. Además de la exploración clínica general, se dispone de inmediato de servicios de laboratorio, ECG, ecocardiografía y tomografía computarizada. Es fundamental la disponibilidad las 24 horas del día de un equipo experimentado para el diagnóstico y el tratamiento mediante cateterismo cardíaco, tal y como viene siendo parte integrante y eje central de la II. Clínica Médica desde 2004.

Precisamente en el caso de un infarto de miocardio, es de especial importancia realizar el diagnóstico y el tratamiento lo antes posible. Con cada minuto perdido se pierde tejido miocárdico de forma irreversible. Cuanto antes se pueda restablecer la irrigación sanguínea del miocardio, más pacientes podrán sobrevivir al infarto de miocardio y menos pronunciados serán los posibles síntomas posteriores, como la falta de resistencia al esfuerzo o la dificultad para respirar.

A menudo se pierde un tiempo valioso porque los pacientes esperan demasiado antes de llamar al servicio de emergencias. Ante síntomas que indiquen un infarto de miocardio, se debe llamar inmediatamente al centro de coordinación del servicio de emergencias al número de teléfono 112. Una y otra vez, los pacientes no quieren buscar ayuda por la noche porque, por una consideración bienintencionada pero mal entendida en este caso, prefieren esperar hasta la mañana siguiente. Las consecuencias son aún más graves cuando los pacientes no avisan durante el fin de semana y esperan al siguiente día laborable. Lamentablemente, para entonces suele haber pasado ya el intervalo de tiempo óptimo en el que se puede salvar el tejido del músculo cardíaco. Las consecuencias para los pacientes suelen ser discapacidades permanentes, como, por ejemplo, una capacidad de esfuerzo reducida o muy reducida.

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Gestión médica